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1 año como freelance

1 año como freelance

Hace un poco más de 3 años, decidí retomar el control de mi vida y acabar con un trabajo que no me daba ninguna satisfacción tanto al nivel económico como al nivel personal. Así que empecé a estudiar un master de Community Management. De pronto, encontré un puesto en este sector con un objetivo concreto: dentro de 2 años, trabajaré como freelance. Tengo muchos defectos, pero tengo una grande calidad: cuando tengo un objetivo en mente, no abandono hasta lograrlo. Así que 2 años y 3 meses más tarde, demiti de un contrato indeterminado correctamente pagado y me convertí oficialmente en una Social Media manager freelance. En este 11 de junio del 2019, estoy de celebración: cumplo un año como freelance. Es un alivio haber pasado esta etapa (unas veces, pensé nunca lograrlo), pero no me quedo tranquila tampoco. El año que viene si sigo así, me daré el derecho de respirar un poco mejor y ver el futuro de manera más serena. Entonces para celebrar este cumpleaños, he decidido escribir un artículo a modo de resumen dividido en 2 partes. En la primera te contaré lo que he aprendido este año y en la segunda, lo que ha cambiado en mi vida.

Lo que he aprendido

1. El boca a boca es esencial

Crear su página web, publicar regularmente en las redes sociales, darse de alta en plataformas de freelancers… todos estos trámites son esenciales cuando uno empieza como emprendedor y que busca sus primeros clientes. Aunque tuviera conciencia de eso, me di cuenta que realmente el boca a boca es lo que mejor funciona para obtener contratos. Así que te aconsejo tener contactos, intentar conocer a mucha gente y hacer bien tu trabajo para que tus futuros clientes puedan recomendarte.

2. Definir su oferta

Parece lógico: definir correctamente tu oferta es esencial. Había definido una antes de empezar como freelancer. Sin embargo, tengo que admitir que era bastante amplia y que mi público objetivo no era muy definido. Leyendo experiencias de otros freelancers, me di cuenta que tenía que trabajar más este punto. Es muy importante para captar tu público. Es una buena base para explicar correctamente tu trabajo a tu cliente, tu manera de hacer y porque eres la mejor persona para esta misión.

3. Cuestión de momentos

Empecé mi actividad en verano. Sin ninguna duda fue mi mayor error. Tuve que esperar con mucha paciencia el mes de septiembre y la vuelta al cole, pensando que mucha gente me iba a contactar. Pero eso no pasó. Es en octubre que empecé a recibir llamadas y correos. Luego, al final de año, la cosa se volvió más tranquila. Pensé que enero iba a ser EL mes de las oportunidades. Y nada. En abril, sin embargo, hubo mucho movimiento. Te cuento eso para que te des cuenta que cuando uno es freelancer, nunca sabe cómo las cosas van a ocurrir. No es ni bueno ni malo, solo que tienes que guardarlo en mente para prepararte.

4. Educar sus clientes

Comunicación, arte, marketing… Poca gente sabe realmente en qué consiste nuestros oficios y muchos piensan que son pura diversión. Es difícil para la mayoría de las personas representarse lo que hacemos y no ven todo el trabajo que es. En social media, ven las fotos en Facebook, pero no se dan cuenta de toda la estrategia definida en un primer tiempo. Otro problema que tengo es que los clientes piensan que las redes sociales son mágicas, que hacen falta 2 posts para aumentar las ventas… Nada más lejos de la realidad. Detrás de todo eso, es necesario hacer un verdadero trabajo de educación de los clientes. Nos toca a nosotros darles a entender en qué consiste realmente nuestro oficio para evitar los malentendidos.

Lo que ha cambiado

1. Tener disciplina es esencial

Siempre he sido una persona muy independiente. Me gusta trabajar sola y siempre me busco la vida sin la ayuda de nadie si tengo problemas. Así que pensé que hacer un trabajo que me gusta siguiendo mis propias reglas iba a ser fácil, que no iba a tener ningún problema en meterme a trabajar… Pues, no. Soy una procrastinadora. Así que he tenido que aprender a motivarme y crear mi propia disciplina para trabajar y hacerlo de la manera más eficaz posible sin pasar demasiado tiempo en Instagram o acabar viendo una serie en Netflix.

2. Soy capaz de tomar distancia

He tenido problemas de dinero en el pasado. Problemas muy gordos. Desde entonces, tengo mucho miedo a volver a vivir una situación similar y estoy bastante obsesionada por el dinero. Como tal vez lo has visto en los artículos que tratan de mis ingresos, el principio del año ha sido bastante complicado y tenía bastante ansía a no tener dinero. Luego, la situación se mejoró un poco, sin ser perfecta. Sin embargo, estos últimos meses me han permitido tomar un poco de distancia y dejar de estresarme sobre este punto concreto.

3. Me gusta la rutina

Nunca hubiera pensado decir eso, pero he aprendido a ver la rutina como algo agradable. Tiene que ver con la procrastinación. Crear una rutina me ayuda a trabajar de manera más efectiva. Así que estoy muy contenta despertarme cada día a la misma hora para ir a trabajar a Google Campus, y luego volver a casa siempre al mismo momento y seguir trabajando desde mi sofá. Por supuesto, de vez en cuando no respeto esta rutina si no me apetece y que prefiero ir a tomar una caña o dormir una hora de más.

4. Aprovecho de verdad mis findes

Algunas semanas, trabajo como una loca. Al principio, me costaba definir el límite entre vida profesional y vida personal, sobre todo que trabajaba desde casa. También, tenía la sensación que perdía mi tiempo si no hacía nada los findes, así que acababa trabajando los sábados y domingos. Me di cuenta que es totalmente contra productivo y sobre todo que iba a volverme loca. Entonces, trabajo a tope durante la semana, pero consigo, por fin, a cerrar el portátil el viernes por la noche hasta el lunes por la mañana.

Aquí, se acaba este resumen de mi año. Espero poder compartir contigo mis sensaciones después de 2 años.

¿Eres freelancer? ¿Es un proyecto que tienes en mente? Si ya lo eres, cuéntame cuales son tus conclusiones hasta ahora.

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